Prohibir el aborto no hace que deje de existir, solo conlleva a realizarlo de formas clandestinas que ponen en riesgo la vida de las mujeres. Las personas con ideologías políticas y creencias religiosas que se proclaman “Pro vida” lo son solo bajo sus términos y condiciones, no les importa el riesgo en el que se ponen las mujeres que se someten a un aborto sin los medios de seguridad necesarios.
El pro vida dice serlo, pero es solo una doble moral.